martes, 19 de julio de 2011

Los Indígenas del Segundo Imperio



En un interesante cuadro pintado al óleo en 1865 por el pintor expedicionario del ejército francés, Jim Adolf C., que representa la visita de una delegación de indios kikapúes a Maximiliano, donde se puede apreciar su política de conciliación con los ciudadanos, la igualdad entre el indígena kikapú, con su persona y la corte, todos colocados al mismo nivel, donde no hay separaciones de espacio, sólo un cuadro de Carlos V, es el que delimita los dos bandos. Otra de las particularidades del cuadro es la presencia de mujeres en una ceremonia oficial, con la emperatriz Carlota y dos de sus damas. Los hombres de la corte aparecen a la derecha vestidos de civil, incluyendo a los militares, a excepción de guardia que está en uniforme de gala de guardia palatina, colocado al extremo izquierda del cuadro. En ese lado se puede ver al jefe kikapú que levanta la mano en señal de estar dirigiendo la palabra a Maximiliano, quien lo escucha atentamente, sin diferencias entre el jefe kikapú y el jefe del imperio mexicano. Maximiliano estaba convencido de que los verdaderos dueños de las tierras mexicanas eran los indígenas, por eso sus decretos eran publicados en náhuatl, para que ellos entendieran el sentido de su gobierno, que fue uno de los principales momentos del indigenismo mexicano, si para Maximiliano los indígenas representaban algo nuevo y exótico, los indios lo veían como un padre. Creó una oficina especializada para atender los asuntos indígenas y fue el primer legislador en México por darle una ley que defendía los derechos de las tierras de indios, llamada ley de los trabajadores del campo. Maximiliano era un hombre que quizás no entendía muy bien el significado de la palabra indio, pero comprendía que tenían un modo de vida ancestral basados en la comunidad y en la colectividad, lo que se contrapone radicalmente con el pensamiento liberal de esa época. Sorprende que sea el emperador Maximiliano, un austriaco, blanco y barbudo, quien se preocupó por defender la forma de vida de los indígenas y no el presidente Benito Juárez, que por ser indio llegó a ser Presidente de la República para dejar de serlo. Juárez quiso que los indios superaran un estado de siglos para convertirse en ciudadanos libres e iguales, en una nación utópica, según la Constitución de 1857. En ese aspecto, quizás Maximiliano tenía razón porque cientos de años después, el problema indígena sigue exactamente igual que como lo encontró Maximiliano.

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