miércoles, 3 de agosto de 2011

"Don Porfirio, la música de su tiempo" Antonio Barberena

En exclusiva para que descarguen este CD que contiene la música del tiempo de Don Porfirio Díaz. Rescate musical de Antonio Barberena, acordeonista clásico.

Soundtack:
CD1:
1.Obertura la primavera
2.Variaciones sobre el tema del jarabe mexicano
3.La Zandunga
Colección de jarabes, sones y cantos populares
4.El Pitayero/ El Riflero
5.El Café
6.Jarabe del Bajio
7.El Butaquito
8.El venado/ El cihuatleco
9.Polka la Azucena
10.Polka Colifichet
11.Redowa Recuerdo de Spa
12.Polka Arlequín
13.Polka la Humanidad
14.Marcha Zaragoza
15.Vals Dios nunca muere
16.La Bananier, chanson negre

CD 2:
1.Polka la Típica
2.Vals Te amaré siempre
3.Polka las Bicicletas
4.Minueto, op. póstumo
5.Marcha Zacatecas
6.Danza criolla
7.Pasodoble Minuto
8.Vals Carmen
9.Polka Carmela
10.Elodia, mazurca de salón
11.Mexican Rag
12.Danza Adiós
15.Canción mixteca


Una probadita de lo que pueden escuchar en el cd:

Antología de Literatura Mexicana del Centenario de la Independencia


Estudio Documentado de la Literatura Mexicana durante el primer siglo de Independencia (1800-1821).
Obra compilada bajo la dirección del maestro Justo Sierra, Por Luis G. Urbina Pedro Henréquez Ureña y Nicolás Rangel.

lunes, 1 de agosto de 2011

Los aztecas, disquisiciones sobre un gentilicio


“Azteca era el nombre de sus antiguos dominadores, allá en Aztlán. Mexica iba a ser el nuevo nombre que evoca uno del mismo Huitzilopochtli, conocido también como Mecitli o Mexitli. Siendo esto así, ¿por qué entonces en México se sigue evocando y exaltando a los aztecas?”

Los aztecas, disquisiciones sobre un gentilicio, Miguel León-Portilla

jueves, 28 de julio de 2011

La invención del cielo {Tláloc}

La invención del cielo {Tláloc}



Tláloc deriva de tlalli

que significa tierra
y octli, que significa licor;
“licor de la tierra”

Teotihuacán es el corazón de la vida Mesoamericana. Es el color base del México Indígena. Allí se inventó el cielo. Allí nació Tláloc, maduró como Dios del agua celeste, como el príncipe lluvia que hizo posible la vida agrícola en grandes proporciones.

La hidrología y la domesticación de la tierra, la comprensión del cosmos y una probada fragilidad de los recursos naturales convirtieron al Agua en el recurso natural más preciado en el pasado próximo de nuestra historia.

Teotihuacán exportó a todas las regiones de Mesoamérica el concepto del Agua Divina y su controlador, Tláloc. Sobrevivió a la muerte de su madre Teotihuacán, a la caída de Tula. Cambió su nombre a Chac en la zona maya y se volvió a llamar Tláloc en Tenochtitlán 1300 años después.

Hoy las bondades de Tláloc estan cautivas en tubos que cruzan ciudades o se envuelven en gases tóxicos. El agua de lluvia, la más pura, está olvidada por la gente, ya no es divina, no se respeta. No se venera.

El orden moral que imponía Tláloc como Dios de la Lluvia a los pueblos de Mesoamérica era la conservación. Hoy los órdenes morales del pasado son considerados retrógrados, fantasiosos o simplemente indígenas, en un sentido por demás denigrante.

El licor de la Tierra peligra sin una ordenanza nueva. Chalchiutlicue la consorte de Tláloc, princesa del agua que corre por la tierra fertilizando, está enferma. Y así, todo su linaje.

Toda la estructura conservacionista planteada con rigor desapareció durante 500 años de entender lo divino de otras maneras. Tampoco los libros de texto hicieron justicia y el agua hoy por hoy sale por los tubos y se esconde en coladeras.

El nuevo reino de Tláloc fue invadido por un ejército de fluores y cremas para acabar con nuestras suciedades. Usurpado por acondicionadores y perfumes para diluir nuestros hedores.

El agua de hoy sólo se lleva lo que no necesitamos, y pagamos por ello. Pagamos por el agua sin saber lo que vale.

Tal vez necesitemos nuevos pecados para restablecer la salud del cielo. Tal vez entender a Tláloc como un patrimonio cultural y ecológico de Nuestro pueblo.

Pensemos en el Agua.

martes, 19 de julio de 2011

Hitler y el pulque


Un coleccionista mexicano atesora la única película documental histórica que existe sobre la extracción y consumo del pulque, "la bebida de los dioses", que fue filmada en 1938 por Alemania en tiempos de Adolfo Hitler.Se titula "La producción del pulque en México" y Hitler estaba "interesado en la cualidades casi divinas del pulque", dijo a dpa el propietario del filme, el empresario y coleccionista Javier Gómez Marín.
"Se sabía que el pulque era una bebida asombrosa desde siglos pasados, y para ellos el simple hecho de creer que podía ser una medicina natural les llamó mucho la atención".
El documental de 12 minutos, en blanco y negro, sin sonido, fue hallado en un centro cultural de Berlín y se subastó vía Internet por 70 dólares hace cinco años.
Se filmó en algún lugar del estado mexicano de Hidalgo y muestra las únicas imágenes de época que se conservan sobre la extracción y consumo de la bebida.
El pulque se elabora a partir de la fermentación del aguamiel (jugo) de la planta del maguey y se conoce en México desde antes de la Conquista de los españoles.
"Todos los coleccionistas y especialistas te dicen lo mismo: que no hay imágenes de época del pulque, que nadie las grabó", indicó Gómez Marín.
Según señaló el coleccionista, "los alemanes no andaban sólo en México, andaban por todo el mundo buscando para Hitler la piedra filosofal, el agua de la juventud".
La cinta alemana "no trae el nombre de los directores, ni del fotógrafo, y la gente que aparece son los auténticos tlachiqueros, gente que extrae y produce el pulque, no son actores, y se ve todo el proceso de raspar y sacar el aguamiel, y al final salen los tlachiqueros tomando pulque en un pueblo", relató.
"La producción del pulque en México" ha sido proyectada en dos ocasiones en México, en el VIII Congreso de Contracultura en noviembre y en el primer Congreso del Pulque y el Maguey, en el estado de Hidalgo, estado productor de pulque, en diciembre.
La película fue vista y analizada por especialistas de la escuela de cine de la Universidad Nacional Autónoma de México, el Centro Universitario de Estudios Cinematográficos (CUEC).
El cine mexicano sobre el pulque es escaso, como su consumo. En 2010 la mexicana Ariadna Chávez filmó un documental, en el marco de los festejos del Bicentenario de la Independencia y Centenario de la Revolución en México. La producción más reciente es "La canción del pulque", documental de Everardo González de 2003.
Una cinta de ficción que incluye al pulque es la visión sobre México del cineasta ruso Sergei Einsenstein en "¡Que viva México!", filmada en parte en una de las haciendas pulqueras del país norteamericano.
Gómez Marín es dueño de la única colección de obras y objetos relacionadas con el pulque que existe en el país. En unos 30 años ha coleccionado más de 2.000 objetos, entre jarras, documentos, lienzos, grabados y otros.

Los Indígenas del Segundo Imperio



En un interesante cuadro pintado al óleo en 1865 por el pintor expedicionario del ejército francés, Jim Adolf C., que representa la visita de una delegación de indios kikapúes a Maximiliano, donde se puede apreciar su política de conciliación con los ciudadanos, la igualdad entre el indígena kikapú, con su persona y la corte, todos colocados al mismo nivel, donde no hay separaciones de espacio, sólo un cuadro de Carlos V, es el que delimita los dos bandos. Otra de las particularidades del cuadro es la presencia de mujeres en una ceremonia oficial, con la emperatriz Carlota y dos de sus damas. Los hombres de la corte aparecen a la derecha vestidos de civil, incluyendo a los militares, a excepción de guardia que está en uniforme de gala de guardia palatina, colocado al extremo izquierda del cuadro. En ese lado se puede ver al jefe kikapú que levanta la mano en señal de estar dirigiendo la palabra a Maximiliano, quien lo escucha atentamente, sin diferencias entre el jefe kikapú y el jefe del imperio mexicano. Maximiliano estaba convencido de que los verdaderos dueños de las tierras mexicanas eran los indígenas, por eso sus decretos eran publicados en náhuatl, para que ellos entendieran el sentido de su gobierno, que fue uno de los principales momentos del indigenismo mexicano, si para Maximiliano los indígenas representaban algo nuevo y exótico, los indios lo veían como un padre. Creó una oficina especializada para atender los asuntos indígenas y fue el primer legislador en México por darle una ley que defendía los derechos de las tierras de indios, llamada ley de los trabajadores del campo. Maximiliano era un hombre que quizás no entendía muy bien el significado de la palabra indio, pero comprendía que tenían un modo de vida ancestral basados en la comunidad y en la colectividad, lo que se contrapone radicalmente con el pensamiento liberal de esa época. Sorprende que sea el emperador Maximiliano, un austriaco, blanco y barbudo, quien se preocupó por defender la forma de vida de los indígenas y no el presidente Benito Juárez, que por ser indio llegó a ser Presidente de la República para dejar de serlo. Juárez quiso que los indios superaran un estado de siglos para convertirse en ciudadanos libres e iguales, en una nación utópica, según la Constitución de 1857. En ese aspecto, quizás Maximiliano tenía razón porque cientos de años después, el problema indígena sigue exactamente igual que como lo encontró Maximiliano.

lunes, 18 de julio de 2011

Nosotros...



“Nosotros nacimos de la noche,
En ella vivimos, moriremos en ella.
Pero la luz será mañana para los más:
Para todos aquellos que hoy lloran la noche,
Para quienes se niega el día,
Para quienes es regalo la muerte,
Para quienes está prohibida la vida.
Para todos, la luz; para todos, todo.
Para nosotros la alegre rebeldía.
Para nosotros nada.

Nuestra lucha es por lad vida,
Y el mal gobierno oferta muerte como futuro.
Nuestra lucha es por la justicia,
Y el mal gobierno se llena de criminales y asesinos.
Nuestra lucha es por la historia,
Y el mal gobierno propone olvido.
Nuestra lucha es por la paz,
Y el mal gobierno anuncia guerra y destrucción.”

viernes, 15 de julio de 2011

La Salvaje Esperanza


Eramos dioses y nos volvieron esclavos.
Eramos hijos del Sol y nos consolaron con medallas de lata.
Eramos poetas y nos pusieron a recitar oraciones pordioseras.
Eramos felices y nos civilizaron.
Quién refrescará la memoria de la tribu.
Quién revivirá nuestros dioses.
Que la salvaje esperanza sea siempre tuya,
querida alma inamansable.

Gonzalo Arango

Curso de náhuatl



“Nin-amox mo-huaxca = Este libro es para ti”
Curso de náhuatl-PDF

Nuestros Salterios



01. La típica (2:57)
02. Recuerdo (3:49)
03. Tres piedras (2:51)
04. Rosalía (5:26)
05. De Torreón a Lerdo (4:05)
06. María Elena (3:18)
07. Morir por tu amor (4:03)
08. El hidalguense (3:19)
09. Viva mi desgracia (3:56)
10. Cuando escuches este vals (3:27)
11. Dios nunca muere (2:59)
12. Sobre las olas (3:41)
13. Alejandra (3:29)
14. Honor y Gloria (4:36)
15. Las bicicletas (2:58)


La mayoría de los músicos mexicanos del siglo XIX y de bien entrado el XX compusieron obras para salterio: Juventino Rosas, Abundio Martínez, Manuel M. Ponce, Enrique Mora (autor del vals Alejandra), Miguel Lerdo de Tejada, Lorenzo Barcelata, Higinio Ruvalcaba, José Herrera, Alfonso Esparza Oteo, Salvador Morlett, Cucho Monge y Roberto Montedónico, entre otros. Algunas de las piezas de Agustín fueron adaptadas para su interpretación con salterio, entre ellas la marcha Silverio Pérez y Farolito.

El desuso del salterio en México, de acuerdo con Fernando Híjar, se debió a la entronización de la guitarra a partir de la Revolución Mexicana de 1910, el decaimiento popular de los géneros con que se les identificó (vals, polca, mazurka, marcha, etcétera), y la amplia difusión que sustituyeron a estos en el gusto masivo de la gente, a partir de los años veinte, moldeado por la radio y la discografía moderna: el corrido, canción ranchera de mariachi, trova yucateca, bolero romántico.